Publicado: noviembre 05, 2026
Decenas de hondureños iniciaron una nueva caravana migrante rumbo a Estados Unidos, con la esperanza de que las elecciones legislativas estadounidenses generen cambios en las políticas migratorias del presidente Donald Trump. Salvadoreños también anunciaron su intención de incorporarse al recorrido.
Un grupo de migrantes partió el martes 3 de noviembre desde San Pedro Sula, en el norte de Honduras, cargando mochilas y maletas para emprender el viaje hacia territorio estadounidense. La salida coincidió con las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, en las que republicanos y demócratas disputaron el control del Congreso. Algunos participantes expresaron su esperanza de que los resultados electorales permitan modificar las restricciones migratorias impuestas por la administración Trump.
Esta es la tercera caravana que sale de Honduras desde septiembre, según los reportes. En las movilizaciones anteriores se incorporaron ciudadanos de El Salvador, Guatemala, Nicaragua y México durante el recorrido. Para esta nueva caravana, un grupo de salvadoreños tenía previsto salir el miércoles 4 de noviembre desde San Salvador en dos autobuses, con la intención de reunirse con los hondureños en la frontera entre Guatemala y México.
La pobreza, la violencia y la falta de oportunidades económicas figuran entre los factores que impulsan la migración hondureña. De acuerdo con cifras oficiales citadas en el reporte, el 61 % de los 11.2 millones de habitantes de Honduras vive en condiciones de pobreza, mientras que la tasa de homicidios alcanza los 24 por cada 100,000 habitantes. Algunos migrantes reconocieron los riesgos del trayecto, pero aseguraron que buscan mejores condiciones de vida para sus familias.
El Gobierno estadounidense advirtió que podría retirar las visas a quienes organicen estas caravanas, cuyas convocatorias circulan principalmente por TikTok y WhatsApp. Por su parte, la Embajada de Estados Unidos en Honduras aseguró que los grupos migrantes no tienen posibilidades de ingresar al país. La administración Trump mantiene una política restrictiva contra la migración irregular, que incluye operativos de detención, deportaciones y mayores controles en la frontera sur.