Publicado: noviembre 06, 2026
Thomas Markle Sr., padre de Meghan Markle, duquesa de Sussex y esposa del príncipe Harry, fue arrestado este viernes 6 de noviembre en Florida, Estados Unidos. El hombre de 82 años enfrenta una acusación federal por presunta posesión de material de abuso sexual infantil, tras una investigación que comenzó en Filipinas.
El arresto se produjo en una residencia para adultos mayores en Lakeland, Florida, donde Thomas Markle permanecía desde su regreso a Estados Unidos. La detención fue realizada por agentes del FBI, después de que las autoridades estadounidenses presentaran una denuncia penal relacionada con el supuesto almacenamiento de imágenes de abuso sexual de menores. El padre de Meghan Markle enfrenta un cargo federal por posesión de ese material.
La investigación comenzó después de que Thomas Markle Jr., medio hermano de la duquesa de Sussex, denunciara haber encontrado material sospechoso entre las pertenencias de su padre en una vivienda de Cebú, Filipinas. Las autoridades de ese país iniciaron las pesquisas y colaboraron con investigadores estadounidenses. Posteriormente, el FBI registró dos depósitos en el área de Los Ángeles, donde incautó aproximadamente 78 artículos, entre fotografías, negativos y otros materiales que serán examinados como parte del proceso judicial.
Meghan Markle manifestó anteriormente sentirse profundamente afectada por las acusaciones contra su padre. La duquesa explicó que desde 2018 conocía señalamientos preocupantes, comunicados inicialmente a autoridades británicas, y sostuvo que su decisión de mantener distancia con Thomas Markle y evitar el contacto con sus hijos respondía a motivos de protección familiar. También expresó su preocupación por los menores que pudieran haber resultado afectados y pidió que se haga justicia.
Thomas Markle ha rechazado previamente las acusaciones, calificándolas de falsas. El caso continuará bajo investigación de las autoridades federales estadounidenses, mientras se determina su responsabilidad penal. De ser declarado culpable, podría enfrentar una condena de hasta 20 años de prisión. Su arresto no constituye una declaración de culpabilidad y deberá responder a los cargos ante la justicia estadounidense.