Publicado: enero 19, 2026
El presidente de Guatemala declaró estado de sitio en varias zonas del país ante una escalada de violencia atribuida a pandillas.
La medida busca recuperar el control territorial y frenar los ataques armados, extorsiones y enfrentamientos que se han intensificado en las últimas semanas.
El decreto autoriza la participación directa de fuerzas militares en tareas de seguridad interna, así como restricciones temporales a derechos como la libre circulación y reunión. El Ejecutivo argumenta que la decisión responde a una amenaza grave al orden público y a la seguridad de la población, especialmente en comunidades afectadas por el crimen organizado.
Organizaciones civiles y analistas han advertido que, aunque el estado de sitio puede ofrecer un alivio inmediato, también plantea riesgos en materia de derechos humanos y abuso de poder si no existe una supervisión efectiva. La experiencia regional muestra que estas medidas suelen ser efectivas solo a corto plazo si no van acompañadas de políticas estructurales.
La declaratoria se produce en un contexto de creciente presión social por la inseguridad y revive el debate sobre el uso de mecanismos excepcionales para combatir a las pandillas. Mientras el Gobierno defiende la medida como necesaria, sectores críticos cuestionan su impacto real y la falta de soluciones de fondo a la violencia crónica que enfrenta el país.