Publicado: enero 07, 2026
A un mes de las elecciones presidenciales y legislativas en Costa Rica, previstas para el 1 de febrero de 2026, el país enfrenta un escenario de alta incertidumbre política, con un 45 % del electorado que aún no define su voto, según encuestas recientes citadas por Infobae.
El elevado nivel de indecisión mantiene abierta la contienda y convierte la recta final de la campaña en un periodo decisivo.
Los datos corresponden a estudios del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR), que reflejan un escenario fragmentado, con múltiples candidaturas y sin una mayoría clara. Aunque la candidata oficialista, Laura Fernández, encabeza la intención de voto con alrededor del 30 %, el peso del voto indeciso podría alterar de forma significativa el resultado final.
Tras la veda electoral de fin de año, la campaña se reactivó con fuerza desde el 2 de enero, cuando los partidos retomaron actos públicos, giras y debates. Analistas señalan que en este contexto los mensajes dirigidos a los votantes indecisos serán clave para definir si habrá un ganador en primera vuelta o si el país deberá acudir a una segunda ronda.
El alto porcentaje de ciudadanos sin decisión refleja un creciente desencanto con la oferta política tradicional y una demanda de propuestas más claras en temas como economía, seguridad y gobernabilidad. A pocas semanas de los comicios, el voto flotante se perfila como el principal factor de poder en una elección que podría redefinir el mapa político costarricense.