Publicado: abril 23, 2026
El Salvador se mantiene entre los países de América Latina con menor porcentaje de personas que utilizan internet, reflejando una brecha digital persistente que limita el acceso a oportunidades económicas, educativas y tecnológicas.
El bajo nivel de conectividad no solo responde a factores de infraestructura, sino también a condiciones socioeconómicas. En muchas zonas rurales, el acceso a internet sigue siendo limitado o inexistente, mientras que en áreas urbanas persisten barreras como el costo del servicio y la calidad de la conexión.
Este rezago tiene implicaciones directas en el desarrollo del país. El acceso a internet es clave para la educación, el empleo, el emprendimiento y la inclusión financiera, por lo que una baja penetración digital puede profundizar desigualdades existentes.
Además, en un contexto donde la economía global avanza hacia la digitalización, la falta de acceso limita la competitividad del país y reduce la capacidad de integrarse a nuevas dinámicas productivas, como el comercio electrónico o los servicios digitales.
Analistas advierten que cerrar esta brecha requerirá inversión sostenida en infraestructura, políticas públicas enfocadas en inclusión digital y estrategias para reducir costos de acceso. Sin estos elementos, el país corre el riesgo de quedar rezagado frente a otras economías de la región que avanzan más rápido en transformación digital.