Inseguridad alimentaria obliga a familias del Trifinio a vender sus herramientas de trabajo y reducir tiempos de comida
Vender sus herramientas de trabajo, reducir el número de comidas al día o aceptar empleos pagados con alimentos son algunas de las estrategias que utilizan miles de familias de la región Trifinio para enfrentar la inseguridad alimentaria, según un reciente informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF).
El análisis advierte que entre julio y octubre, durante el período de hambre estacional, unas 157,000 personas, equivalentes al 23 % de la población evaluada, podrían enfrentar niveles de Crisis o Emergencia por inseguridad alimentaria. Entre abril y junio, cerca de 113,000 personas ya se encontraban en esa situación.
El informe señala que muchas familias agotaron sus reservas de granos básicos y ahora dependen de la compra de alimentos en un contexto marcado por el aumento de los precios, el encarecimiento de los combustibles y fertilizantes, y la reducción del empleo agrícola. Además, el 56 % de los hogares ya no cuenta con producción propia, mientras que el 57 % agotó sus reservas de maíz y el 34 % las de frijol.
Como consecuencia, una parte importante de los ingresos familiares se destina únicamente a la compra de alimentos. El estudio indica que el 36 % de los hogares utiliza más del 75 % de su presupuesto para alimentación, lo que limita la capacidad de cubrir otras necesidades básicas y obliga a recurrir a medidas como reducir porciones, pedir comida prestada o limitar la alimentación de los adultos para priorizar a los niños.
El documento también advierte que las condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño podrían afectar la próxima cosecha de maíz y frijol, agravando la disponibilidad de alimentos y aumentando la vulnerabilidad de las familias que habitan la región fronteriza entre El Salvador, Guatemala y Honduras.
Fuente: El Diario de Hoy